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domingo, 26 de febrero de 2017
domingo, 10 de abril de 2016
Arqueología Mexicana Especial 67- Códice de Dresden
Contenido
•
Historia del Códice de Dresde •
El códice en el siglo XXI
•
El códice durante el siglo XVIII •
Contenido del Códice de Dresde
•
El códice en el siglo XIX •
Características de esta edición
•
El códice en el siglo XX •
Códice de Dresde.
Parte 1. Edición facsimilar
Parte 1. Edición facsimilar
Historia del Códice de Dresde
El Códice de Dresde es uno de los tres manuscritos jeroglíficos mayas cuya autenticidad nadie ha puesto en duda –los otros dos son los códices de Madrid y de París–; se trata de un libro plegado de papel amate (Ficus cotinifolia), aunque cada hoja está cubierta con una capa delgada de cal o estuco que servía para darle tersura. En los textos jeroglíficos mayas el nombre de dicho tipo de papel, de los códices mismos y de la deidad que habitaba en el interior de tales objetos era hu’un.
El hu’un o códice que nos ocupa tiene 39 hojas, la mayoría de las cuales están escritas y pintadas por ambos lados. Cada hoja mide 20.4 cm de alto por 9 de ancho, lo que da un total de 3.50 m de largo cuando está extendido. Actualmente está resguardado en la Biblioteca del Estado de Sajonia, en la ciudad de Dresde, Alemania.
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
El códice durante el siglo XVIII
En 1963 Michael D. Coe publicó un hallazgo que mostraba que el códice fue utilizado en 1796 por el barón Von Rocknitz, quien en una obra sobre decoración de interiores empleó sus diseños para adornar una habitación en el estilo “mexicano”.
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
El códice en el siglo XIX
En 1826 el italiano Agustino Aglio visitó Dresde por orden de Kingsborough para realizar un facsímil del códice por medio de calcas. Aglio no encontró un códice unido, sino dos pedazos, uno de 24 y el otro de 15 hojas. No se sabe si el códice que adquirió Götze ya estaba así dividido o si se trata de una separación hecha después de su ingreso a la biblioteca, pero esta forma en que el códice fue encontrado por Aglio ha determinado la paginación confusa que tiene el manuscrito hasta el día de hoy. Grosso modo puede decirse que la sección más larga corresponde a las páginas 1 a la 24 (anverso) o 25 a la 45 (reverso), mientras que el fragmento más corto va de la página 46 a la 60 (anverso) o 61 a la 74 (reverso). El códice fue publicado por primera vez de forma completa en el volumen 3 de la obra Antiquities of Mexico (1831-1848) de Kingsborough.
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
El códice en el siglo XX
La cuarta edición completa del Códice de Dresde vio la luz en Guatemala en 1930 y es obra de J. Antonio Villacorta y Carlos A. Villacorta. Es una versión completamente dibujada a línea que, a pesar de tener algunas inexactitudes, sigue siendo de gran valor didáctico. Por ello fue reimpresa en 1976.
La quinta edición completa, de 1932, fue obra del antropólogo William Gates. Se trata de la primera edición en formato de biombo y de la única edición tipográfica, pues Gates mandó a fundir tipos especiales de imprenta para cada jeroglífico y, según parece, les colocó el color a mano.
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
El códice en el siglo XXI
Otra vía de investigación sobre los jeroglíficos mayas, que incluye también a los códices, es la de los tropos o figuras retóricas, que permiten analizar ese tipo de testimonios como ejemplos de la literatura maya: metáforas, paralelismos, sinonimias, etc., algunos de los cuales aparecerán en este comentario. Sobre este tema destacan las aportaciones de Lacadena (2007; 2009; 2010).
Un catálogo de jeroglíficos de los códices mayas fue publicado en 2009 por Martha J. Macri y Gabrielle Vail, una valiosa herramienta de trabajo.
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
Contenido del Códice de Dresde
Es una compilación de complejos almanaques adivinatorios, tablas astronómicas, calendáricas y numéricas, cuyo fin último es la pronosticación del futuro en el marco de un orden sagrado, instituido desde los tiempos míticos arcanos, sin dejar de lado importante información ritual. El fundamento tanto de los augurios como de las ceremonias religiosas son los mitos cosmogónicos. Sus contenidos son variados, pues incluye vaticinios para diversos aspectos de la vida cotidiana de los campesinos, para los ciclos de Venus, de la Luna y de los eclipses, para los k’atuunes o periodos de 20 años de 360 días cada uno, para la lluvia, la sequía, los ritos de año nuevo, las ceremonias agrícolas de los “quemadores” y posiblemente para los movimientos del planeta Marte; además proporciona información valiosa sobre los mitos y los atributos de los dioses, mucha de la cual no se encuentra en otros documentos mayas.
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Características de esta edición
Las fotografías de esta edición están tomadas de la de Förstemann (1892). El ejemplar que consultamos pertenece a la Biblioteca Nacional de Antropología e Historia del inah. Deseamos agradecer al Dr. Baltazar Brito Guadarrama, director de esa biblioteca, las facilidades que nos dio para reproducir el códice.
La brevedad del espacio exige sacrificar algunos aspectos del códice a lo largo del comentario. Por ejemplo, a cada uno de los textos augurales de los almanaques le corresponden cuatro o cinco fechas posibles, pero en esta edición preferimos darle importancia a la lectura fonética del texto jeroglífico, tomando en cuenta los avances de la epigrafía, en lugar de detallar los elementos calendáricos, que el lector podrá consultar, por ejemplo, en el comentario de Thompson (1972; 1988). Lo anterior obedece a que la interpretación de los ingredientes cronológicos no ha cambiado radicalmente desde hace décadas; no así las lecturas fonéticas de los jeroglíficos, que siempre es necesario actualizar.
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
Códice de Dresde.
Parte 1. Edición facsimilar
Parte 1. Edición facsimilar
Almanaques misceláneos, serie I
Esta primera página es la más dañada del códice, en virtud de que comenzó a desgastarse desde que desaparecieron las posibles tapas que protegían el documento. A pesar de su elevado deterioro, puede afirmarse que contenía el mismo margen de líneas rojas o escarlatas que existe en el resto de las páginas. Del mismo modo, cada una de las secciones en las que están divididos verticalmente los folios se encuentra separada de las otras por líneas rojas. Esta característica ya se nota desde la página 1 del manuscrito de Dresde, como también el hecho de que a lo largo de todo el códice los números rojos aluden a fechas, mientras que los negros son números de distancia, es decir, intervalos entre las fechas, convención que fue descubierta por Förstemann (1892) y que comienza desde la misma página 1. Existe un relativo consenso en el sentido de que estaba dividida en tres secciones que, descritas de arriba a abajo, consisten en lo siguiente.
PÁGINA 3 (Escriba 2)
Almanaques misceláneos, serie II
Ésta es la primera página atribuida al escriba 2. Se encuentra dividida en tres secciones. La única que contiene escenas y textos es la superior (sección a). En cuanto a las secciones b y c, sólo se esbozaron los contornos de los signos de los días colocados en columnas a la izquierda del espacio compositivo, pero al parecer nunca se escribieron. Éste es el punto de vista que favoreció Thompson (1972), pero Grube (2012) cree que al parecer toda la página fue borrada y luego sólo se reutilizó la mitad superior. Parece que en las dos secciones inferiores el escriba intentó organizar el campo espacio-temporal en cinco segmentos con 52 días de separación, lo que obviamente hubiera dado lugar a dos almanaques de 260 días cada uno.
PÁGINA 24 (Escriba 3)
Tabla del planeta Venus
Esta página constituye la introducción a la tabla de Venus, que se extiende de la página 46 a la 50.
Venus es el tercer cuerpo más brillante del firmamento, después del Sol y la Luna. Los mayas le otorgaron una gran importancia y en este códice se le denomina Chak Ek’, ‘Gran Estrella’. Su ciclo aparente desde la Tierra o ciclo sinódico es irregular, aunque tiene un promedio de 583.92 días, pero los pueblos mesoamericanos lo calcularon en 584 días enteros, periodo idealizado y conocido como ciclo o rueda de Venus. Para un observador terrestre este periodo consta de cuatro fases de duración variable, que en el Códice de Dresde fueron estimadas en 236 días (estrella matutina por el oriente), 90 días (fase de desaparición más larga o conjunción superior), 250 días (estrella vespertina por el poniente) y 8 días (fase de desaparición menor o conjunción inferior). Del mismo modo, los mesoamericanos le otorgaron una gran importancia a la coincidencia de que cinco ruedas de Venus (584 x 5) tienen la misma duración que ocho años vagos (365 x 8), periodo que consta de 2 920 días y principio básico que estructura esta tabla. De este modo, cada una de las cinco páginas que van de la 46 a la 50 alude a una rueda de Venus (584 días), al tiempo que las cuatro fases de 236, 90, 250 y 8 días están presentes en cada una de esas mismas cinco páginas, lo que da lugar a 20 estaciones (5 x 4), cada una de las cuales estaba regida por un dios distinto.
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
lunes, 3 de agosto de 2015
Escultura encontrada en Petén refleja la veneración al jaguar en la cultura maya
Una escultura en estuco policromo, del Período Clásico Temprano de la
cultura maya (250 a.C. 600 d.C.), cuestiona a los arqueólogos, quienes
aún no cuentan con la información suficiente para determinar si se trata
de la figura de un guerrero preparado para la batalla o un danzante
ritual que simula ser un jaguar.
La pieza fue encontrada en la década de 1990, al sureste del lago Petén Itzá, Petén, cuando se cavaba un pozo. Representa a un hombre boca abajo, vestido lujosamente con piel de jaguar y ornamentos, con los brazos y la pierna derecha flexionados, en actitud de avanzar sigilosamente sobre el suelo. Se exhibe en Artecentro Graciela Andrade de Paiz, 9a. calle 8-54, zona 1 de la capital.
Escultura en estuco policromo de un personaje masculino, posiblemente un guerrero o danzante ritual, con máscara de jaguar. Pieza del periodo clásico temprano (250 aC - 600 dC, de las Tierras Bajas Mayas, Suroeste del lago Petén Itzá, Petén, Guatemala.
“Vestirse de esa forma no era disfrazarse para esconder la identidad detrás de una máscara sino para adoptar los atributos del animal representado”, explica la arqueóloga Sofía Paredes Amauri, de la Fundación La Ruta Maya, entidad que custodia la pieza mencionada.
Vestir atuendos elaborados con piel de jaguar y hasta guantes con las garras de este felino, estaba reservado a la nobleza, guerreros, sacerdotes y danzantes. No era solo un elemento suntuario, sino se creía que concedía poderes sobrenaturales, como visión nocturna, habilidad para la caza, trepar árboles, sumergirse en el agua, entrada al inframudo o habitar las cuevas.
Al jaguar se le asociaba con sacrificios de sangre por ser un depredador, y se le reconocía como deidad del sol, del inframundo y el más respetado de lo animales. Su piel moteada con rosetas café y negro representaba el cielo estrellado.
La pieza fue encontrada en la década de 1990, al sureste del lago Petén Itzá, Petén, cuando se cavaba un pozo. Representa a un hombre boca abajo, vestido lujosamente con piel de jaguar y ornamentos, con los brazos y la pierna derecha flexionados, en actitud de avanzar sigilosamente sobre el suelo. Se exhibe en Artecentro Graciela Andrade de Paiz, 9a. calle 8-54, zona 1 de la capital.
Foto Prensa Libre: Edwin Castro
Escultura en estuco policromo de un personaje masculino, posiblemente un guerrero o danzante ritual, con máscara de jaguar. Pieza del periodo clásico temprano (250 aC - 600 dC, de las Tierras Bajas Mayas, Suroeste del lago Petén Itzá, Petén, Guatemala.
Venerado
Sea cual fuere el simbolismo de la escultura, los elementos que contiene reflejan la importancia que el jaguar, el felino más grande de América, tenía para los mayas en su vida y cosmovisión.“Vestirse de esa forma no era disfrazarse para esconder la identidad detrás de una máscara sino para adoptar los atributos del animal representado”, explica la arqueóloga Sofía Paredes Amauri, de la Fundación La Ruta Maya, entidad que custodia la pieza mencionada.
Vestir atuendos elaborados con piel de jaguar y hasta guantes con las garras de este felino, estaba reservado a la nobleza, guerreros, sacerdotes y danzantes. No era solo un elemento suntuario, sino se creía que concedía poderes sobrenaturales, como visión nocturna, habilidad para la caza, trepar árboles, sumergirse en el agua, entrada al inframudo o habitar las cuevas.
Al jaguar se le asociaba con sacrificios de sangre por ser un depredador, y se le reconocía como deidad del sol, del inframundo y el más respetado de lo animales. Su piel moteada con rosetas café y negro representaba el cielo estrellado.
Qué es el estuco
Era una pasta de cal o yeso mezclada con un pegamento orgánico aplicada a determinada superficie para posteriormente decorarla o colorearla. El templo I o del Jaguar, en Tikal, estaba revestido de este material y ricamente coloreado y decorado en sus crestería.
Foto Prensa Libre: Edwin Castro
Máscara: el personaje se cubre la cabeza y parte de la cara con piel de
jaguar. Al frente destacan los colmillos del felino. Deja al
descubierto el área de la boca.
Foto Prensa Libre: Edwin Castro
Orejeras: adornos circulares posiblemente de jade cubren las orejas delpersonaje.
Foto Prensa Libre: Edwin Castro
Collar: cordel de varios hilos atado en la parte posterior del cuello,
de cuentas de jade y adorno en forma de pompón elaborado de fibra
vegetal.
Foto Prensa Libre: Edwin Castro
Faldilla: originalmente amarilla y negra para simular la piel de
jaguar. Su uso se reservaba a gobernantes, nobles, militares y
danzantes. Consistía en una tela cuadrada doblada diagonalmente que se
amarraba a la cintura y cubría las caderas.
Foto Prensa Libre: Edwin Castro
Cinturón; estaba pintado de rojo y negro. Adornado con figuras de flores
de cuatro pétalos, rollitos de papel o tela y borlas con flecos.
Foto Prensa Libre: Edwin Castro
Tobilleras y brazaletes: de conchas o piezas tubulares de hueso o
jade, usados por los danzantes para producir sonidos. En las
danzas actuales se han sustituido por cascabeles.
Foto Prensa Libre: Edwin Castro
Pie derecho: muestra el empeño de los escultores por reproducir
fielmente el cuerpo humano. Al lado, se observa el maxtlatl o
taparrabo, pieza de tejido largo que se enrollaba varias veces a la
cintura, se pasaba entre las piernas y se anudaba atrás. Contenían
exuberantes decorados.
Foto Prensa Libre: Edwin Castro
Vista posterior de la estatua que destaca el manejo de la forma y posición humanas logradas por los aritstas.
Fuente: Prensa Libre: Edwin Castro
sábado, 14 de marzo de 2015
Archaeologist study murals adorning the walls of ancient Maya
In a complex, 1,300-year-old Maya mural in the Guatemalan jungle, a
ruler with an elaborate plumed headdress and impersonating a god,
consults with priest-scholars as they celebrate the new year. Though the
Lord of Hammer-Stone Hill is present, it is a rare glimpse of life that
is not a court scene, say the archaeologists studying it and other
murals in the ancient ruins of the city of Xultun.
The archaeologists are studying not just royalty and the court, but the people of lower status too.
“Our ongoing work seeks to refine understandings of the mechanisms through which sacred royal power was legitimated and maintained, and to elucidate the roles that specialists such as the taaj [functionaries] played in those processes,” wrote the authors of an article about the murals published in the journal Antiquity. “The Xultun mural sheds a rare light on some of these strands as they pertain to a group of seven artisans, scribes and priests; we see here, ‘set before their king’, individuals who played distinct and important roles in producing and sustaining political authority at Xultun.”
The taaj are people (one of them is depicted on the left in the photo of the mural at the top of this article) who served the ruler. Taaj means obsidian. The archaeologists are unsure why the men are called obsidian.
Xultun was discovered in 1915 and studied in the 1920s and again in
1974 and 1975. Unfortunately, some of its artifacts, including large
steles, were looted.
The website Trafficking Culture says the site has plazas, buildings and ball courts. The largest Xultun structure has a nearly square base that measures about 148 feet (45 meters) and is 79 feet (24 meters) tall. On top is a platform with a small structure.
It seems the people of Xultun had a penchant for using minerals as
proper nouns. An “epigraphic study of an emblem glyph associated with
the site indicates that during the Classic Maya period Xultun was called
B’aax Witz or Quartz Hill/Mountain,” Trafficking Culture says.
“Like nearly every Maya site in the Petén, Xultun was heavily looted in the 1960s and 1970s to feed the international demand for Maya ceramics and sculptural material,” the site says.
The authors of the February 2015 article in Antiquity, including lead researcher William Saturno of Boston University, started excavations at Xultun in 2008. The article gives many details on the murals and what significance they may have had to the people of the time.
Also depicted are two men dressed as military captains, though damage makes their identities unclear. The sharing of roles by junior and senior taaj men suggests “a religious order linked to sacrificial rites and thus obsidian blades (ubiquitous in Maya sacrificial rites), or an early guild of master craftsmen and apprentices (journeymen), who may be blood relations.” Also, they wrote, the mural suggests a guild that united trades including artists, calendrical priests and scribes.
There are many texts inscribed on the wall, dealing with astronomical, calendrical and “textual” content, they wrote.
The walls are constructed of stone blocks and wet mortar. Workers prepared the surface with a layer of mud to smooth the surface and then lime plaster.
Several scientific testing methods identified iron-oxide pigments, including hematite, Maya blue, carbon black and calcite white to make dark brown, red, orange, yellow, white, blue, blue-green and purple (red-blue) and yellow.
“On the north wall, the seated lord is distinguished by his
blue-green feathers and jewelry, white shells and skeletal ornaments, as
well as by calligraphic outlines in both black and red specular
hematite. The materials and techniques used to paint the Xultun chamber
are consistent with artworks by other master artists and scribes
painting murals and pottery.”
The authors intend to write later articles detailing the results of excavations of the murals and analysis of hieroglyphic texts that are on the paintings.
Featured image: Junior Obsidian kneels before the Lord of Hammer-Stone Hill, the apparent ruler of Xultun.
Source: http://www.ancient-origins.net
(Illustrations from Antiquity journal)
By Mark Miller
The archaeologists are studying not just royalty and the court, but the people of lower status too.
“Our ongoing work seeks to refine understandings of the mechanisms through which sacred royal power was legitimated and maintained, and to elucidate the roles that specialists such as the taaj [functionaries] played in those processes,” wrote the authors of an article about the murals published in the journal Antiquity. “The Xultun mural sheds a rare light on some of these strands as they pertain to a group of seven artisans, scribes and priests; we see here, ‘set before their king’, individuals who played distinct and important roles in producing and sustaining political authority at Xultun.”
The taaj are people (one of them is depicted on the left in the photo of the mural at the top of this article) who served the ruler. Taaj means obsidian. The archaeologists are unsure why the men are called obsidian.
Sakun taaj means Senior Obsidian, and itz’in taaj means Junior Obsidian, apparent ranks of the people serving the ruler. These texts are on the walls near the figures.
The website Trafficking Culture says the site has plazas, buildings and ball courts. The largest Xultun structure has a nearly square base that measures about 148 feet (45 meters) and is 79 feet (24 meters) tall. On top is a platform with a small structure.
A map shows the region, the site and the building, 10K2, where the murals are.
“Like nearly every Maya site in the Petén, Xultun was heavily looted in the 1960s and 1970s to feed the international demand for Maya ceramics and sculptural material,” the site says.
The authors of the February 2015 article in Antiquity, including lead researcher William Saturno of Boston University, started excavations at Xultun in 2008. The article gives many details on the murals and what significance they may have had to the people of the time.
The mural focuses on an order of scribal-priests, with at least four men in identical attire and at least three men who share the title taaj [obsidian], one of whom kneels in front of the ruler. The two poorly preserved seated figures on the east wall may have also held similar roles and titles. These seven men are gathered in consultation, in participation or as witnesses to the primary scene, where a royal governor celebrates a calendrical ritual that occurred during the first month of the year and which was probably related to the new year,The ruler or governor has a censer bag. The staff he is holding has lk’ symbols. The man kneeling behind is holding the ruler’s quetzal plumes.
says the article in Antiquity.
Also depicted are two men dressed as military captains, though damage makes their identities unclear. The sharing of roles by junior and senior taaj men suggests “a religious order linked to sacrificial rites and thus obsidian blades (ubiquitous in Maya sacrificial rites), or an early guild of master craftsmen and apprentices (journeymen), who may be blood relations.” Also, they wrote, the mural suggests a guild that united trades including artists, calendrical priests and scribes.
There are many texts inscribed on the wall, dealing with astronomical, calendrical and “textual” content, they wrote.
The walls are constructed of stone blocks and wet mortar. Workers prepared the surface with a layer of mud to smooth the surface and then lime plaster.
Several scientific testing methods identified iron-oxide pigments, including hematite, Maya blue, carbon black and calcite white to make dark brown, red, orange, yellow, white, blue, blue-green and purple (red-blue) and yellow.
The archaeologists took scans of some of the
murals because the walls are so close together they couldn’t get proper
photographs. The image above is a photograph.
The authors intend to write later articles detailing the results of excavations of the murals and analysis of hieroglyphic texts that are on the paintings.
Featured image: Junior Obsidian kneels before the Lord of Hammer-Stone Hill, the apparent ruler of Xultun.
Source: http://www.ancient-origins.net
(Illustrations from Antiquity journal)
By Mark Miller
miércoles, 4 de febrero de 2015
viernes, 16 de mayo de 2014
Mexican skeleton gives clue to American ancestry
Photograph by Paul Nicklen for National Geographic
In a flooded cave in Mexico, divers transport a skull for 3-D scanning. Between 12,000 and 13,000 years old, the skull is part of the most complete skeleton of such antiquity yet discovered in the Americas.
Anthropologists have long puzzled over why Native Americans
don't look more like their ancient ancestors, who migrated into the
Americas during the Pleistocene, the epoch that encompassed the last ice
age and that ended about 12,000 years ago.
The ancient skulls are larger, their faces are narrower and
more forward-projecting, and they more closely resemble native peoples
of Africa, Australia, and the southern Pacific Rim than they do their
supposed American descendants.
Were those differences the product of evolutionary changes
in the founding populations? Or were the Paleoamericans, the first
arrivals to the Americas, displaced by later migrations of people with
features more like those of Native Americans?
Photograph by Paul Nicklen for National Geographic
A diver shines a light on the newly discovered skull.
Chatters described Naia's face as narrow with wide-set eyes
and a low, prominent forehead; a low, flat nose; and outward-projecting
teeth—"about the opposite of what Native Americans look like today." To
see those features coupled with genetic markers indicating a common
lineage with Native Americans is highly significant.
"This is the first time that we have genetic data from a
skeleton that exhibits these distinctive skull and facial features,"
said Deborah Bolnick, an anthropological geneticist at the University of Texas at Austin and one of the study's co-authors.
The find from Hoyo Negro comes on the heels of the recent genomic sequencing of the 12,600-year-old remains of an infant found at the Anzick Clovis site in Montana, which also revealed a shared ancestry with Native Americans.
Genetic analyses of modern Native Americans indicate they
descend from a founding population that originated in Asia. They were
isolated from other population groups for several thousand years
somewhere in or near the region known as Beringia, a broad swath of land
that reached from Siberia to Alaska during the last glacial maximum.
It was there that this founding population developed its
unique genetic markers. But until the Anzick discovery, little genetic
data had been available from Paleoamerican skeletal specimens, leaving
their relationship to Native Americans poorly understood.
The genetic data from the Anzick find is superior to that
of Hoyo Negro's because it was derived from mitochondrial and nuclear
DNA, providing a much more comprehensive lineage history than
mitochondrial DNA alone, which traces only maternal lineages. But the
downside of Anzick is that the specimen itself is much less complete:
just four bones and the braincase portion of a cranium.
Michael Waters, director of the Center for the Study of First Americans at Texas A&M University in College Station, said the Anzick and Hoyo Negro finds complement one another.
"Now we've got two specimens, both from a common ancestor
that came from Asia," he said. "Like Hoyo Negro, the Anzick genome shows
that Paleoamericans are genetically related to native peoples, so the
latter cannot be a replacement population. Their differences have to be a
result of evolutionary change. What drove that change, we don't know."
Photograph by Paul Nicklen for National Geographic
Divers search the walls of Hoyo Negro, the underwater cave on Mexico's Yucatán Peninsula where the ancient skeleton was found.
From Hunters to Homemakers?
Chatters speculates that ancient Americans' morphology may
have changed as their living conditions changed. As highly mobile
hunter-gatherers became more settled, evolutionary processes may have
selected for more domestic traits and temperaments, resulting in the
softer, rounder features seen in the faces of Native Americans.
"You start seeing these more domestic forms when females
have more control over the food supply, when they're not so dependent on
aggressive men," Chatters said. He added that this process of
neotenization—the retention of some juvenile traits—can be seen in
populations across the Northern Hemisphere between the late Pleistocene
and modern times.
Speculation about the potential drivers of evolutionary
change is not part of the team's study. Even so, some scientists warn
against drawing too many conclusions from the Hoyo Negro find.
On Thursday, a team led by archaeologist James Chatters reported in the journal Science
that they'd found a big piece of the puzzle: the most complete skeleton
of such antiquity ever found in the Americas, between 12,000 and 13,000
years old. The skeleton contains both the craniofacial features of
ancient Paleoamericans and mitochondrial DNA possessed by latter-day
Native Americans.
Tracing a DNA Trail
The skeleton, dubbed "Naia" (an ancient Greek name related
to water nymphs) by her discoverers, belonged to a teenage girl who fell
more than 100 feet to her death nearly a half mile inside an elaborate
network of karst caves that were largely dry at the end of the
Pleistocene. Divers who found Naia in the cave on Mexico's Yucatán
Peninsula named her watery grave Hoyo Negro ("Black Hole" in Spanish).
DNA from the skeleton shows similarities to modern Native Americans, while its skull structure matches those of Paleoamericans that came across the Bering land bridge
The near-intact skeleton of a delicately built teenage girl, who died more than 12,000 years ago in what is today’s Mexico, could help to solve the riddle of how the Americas were first populated.
Cave divers discovered the skeleton seven years ago in a complex of flooded caverns known as Hoyo Negro, in the jungles of the Yucatan Peninsula. They called her Naia, after the naiads, the water nymphs of Greek mythology. She lies in a collapsed chamber together with the remains of 26 other large mammals, including a saber-toothed tiger, 600 meters from the nearest sinkhole. Most of the mammals became extinct around 13,000 years ago.
Analysis of the remains, most of which are still lying in the submerged cave where they were found, suggests that modern Native Americans are the descendants of the earliest Paleoamericans, who migrated from Siberia towards the end of the last glacial period. An alternative theory held instead that a mysterious, more recent influx had brought in new populations from Eastern Asia.
Reconstructing Naia
It was impossible to safely recover the body from the cave location, so the research team dove to the cave and made bone measurements in situ. They placed Naia’s skull on a rotating tripod, and set a camera on a second tripod next to it. Turning the skull slowly, they snapped pictures every 20 degrees. Later the team used the photographs to reconstruct a three-dimensional image (see video at bottom).
Naia, they calculated, was approximately one and a half meters tall. Her skull, with its small, projecting, angular face and pronounced forehead, was similar to those of the earliest fossils of Paleoamericans dating from more than 10,000 years ago, most of which have been found in the Pacific Northwest. Her teeth and bone development suggest she was 15 or 16 years old.
The divers also recovered two teeth, a rib and sample of mineral deposits that had grown onto the surface of the bones. Using two independent methods to date the remains, the authors carbon-dated the tooth enamel and measured the ratio of uranium and thorium in the mineral deposits. Naia must have been between 12,000 and 13,000 years old, they concluded. The mitochondrial DNA for their genetics analysis came from one of her teeth.
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DNA story
Naia's mitochondrial DNA reveals genetic signatures in common with modern Native Americans, despite her very different skull shape.
“You can never exclude that Native Americans have more than one group of ancestors,” says Chatters. But his team’s data, he points out, are consistent with the idea that Native Americans evolved from Siberian ancestors.
“It helps support the consensus view, from archaeological, genetic and linguistic evidence, that the Americas were initially peopled 15,000–20,000 years ago from Siberia,” says human geneticist Chris Tyler-Smith from the Wellcome Trust Sanger Institute near Cambridge, UK.
According to this widely held theory, the Americas were populated by Siberian ancestors who crossed the Bering land bridge that back then linked Eurasia and Alaska. The migration is thought to have started during the Pleistocene ice age — which ended around 14,000 years ago — and continued over the next several thousand years as these populations moved south.
Yet researchers have puzzled over why the more-than-10,000-year-old Paleoamerican skulls unearthed so far have such different morphology from those in more recent finds and from modern Native Americans. Scientists wondered whether other Native American ancestors had arrived in a later migration. The new DNA results indicate that the very different skulls of modern Native Americans have evolved on North American soil.
Paleoamerican remains are few and far between, because the nomadic tribes did not always build tombs for their dead. This is the first full skeleton to be found, and the first major set of remains to be unearthed so far south.
Source: scientificamerican.com - This article is reproduced with permission from the magazine Nature. The article was first published on May 15, 2014.
Photographs by Paul Nicklen for National Geographic
lunes, 24 de febrero de 2014
Maya dejó de transmitirse como lengua materna, alerta Graciela Tec Chan
foto:agencias
La especialista Graciela Tec Chan afirmó que el maya sufre una pérdida porque dejó de transmitirse como lengua materna y advirtió que "cuando una lengua se pierde, cuando una palabra se olvida, entonces se pierde parte importante de una cultura".
La jefa del Departamento de Lengua y Cultura Maya del Instituto para el Desarrollo de la Cultura Maya (Indemaya), la funcionaria mencionó la existencia de una amplia brecha generacional entre quienes practican la lengua maya —sobre todo adultos mayores— y quienes parecen olvidarse de ella, los niños.
En entrevista con Notimex, Tec Chan indicó que aunque existe un relativo crecimiento poblacional en las comunidades mayas, por el contrario "se presenta una pérdida en cuanto a que no se transmite la maya como lengua materna, como lengua primaria".
"Tal vez se llega a transmitir cuando ya los jóvenes son adultos o ellos llegan a aprender algunas palabras que permite que la lengua todavía viva, pero en sí, la lengua como tal, realmente si está viviendo una pérdida", subrayó.
Refirió que los adultos mayores son quienes más hablan la lengua, así como los adultos jóvenes de entre 20 a 40 años, pero en donde se corta y es muy drástica esta práctica es en los niños.
"Ahora hay mucha actividad que se está haciendo para motivar a los jóvenes, por ejemplo, las instituciones enseñan clases de maya, como el Indemaya o la Academia Municipal de Lengua Maya", resaltó.
"Pero en cuanto a los niños, sí es cierto que hay esfuerzos en cuanto a educación indígena, pero esa transmisión de padres a hijos donde aprendemos nuestra primera lengua, se está perdiendo", puntualizó Tec Chan.
Resaltó que una de las actividades que se ha impulsado es la realización de homenajes en lengua maya, por ejemplo, durante todo un mes y esta es una actividad importante, pese a parecer que es sencilla, en realidad el solo el hecho de cantar el himno nacional en lengua maya, es hacer a la lengua maya visible.
"Ese tipo de componentes son muy importantes y podemos crear mediante ellos esa inquietud en la gente que no habla maya y la que lo habla, para que continúe con la práctica de este idioma", acotó.
Reconoció que la discriminación ha sido un factor importante para inhibir la enseñanza y práctica de la lengua maya, pese a que en el discurso se habla de equidad, derechos y de justicia para este sector de la población.
¿Realmente está así la población? La gente mayahablante ¿Tiene los mismos derechos que la gente que no la habla? ¿Realmente se ha dado ese plus a la gente mayahablante?, cuestionó.
Estamos tratando de luchar contra esto, que a la gente maya se le reconozca, se le valore ¿Por qué a la gente que habla dos idiomas se le dice, qué padre, hablas dos idiomas? Y aquí decir hablo maya y hablo español no trasciende, no resulta importante; esperemos que esto sea tomado en cuenta.
A su vez, la antropóloga citó que entre personas pertenecientes a otros países y culturas existe un creciente interés por practicar la cultura maya, eso se debe a que "conocer una lengua es conocer una cultura".
"Si yo conozco una lengua y sé mucho de una cultura, al saber su forma de pensamiento, puedo saber sobre sus plantas medicinales, puedo conocer su agricultura, puedo conocer su vestimenta, sus artesanías", abundó.
"La lengua y cultura es un binomio que va de la mano, la lengua es la vía por la cual yo puedo absorber esa cultura y siento que ellos, de alguna forma la pueden aplicar en sus países, porque la escuchan muy bonitos, son muchos factores, muchos elementos que pueden influir y puedan aprovechar eso, aprovechar nuestra cultura", explicó.
Explicó que ante el crecimiento de las ciudades, en especial con actividad turística, la población tiende a preferir el aprendizaje de lenguas como el inglés, pues "el turismo no es mayahablante, es extranjero, por eso les conviene hablar inglés, por cuestiones económicas".
Sin embargo, apuntó, tenemos que alertar que si una lengua se pierde, cuando una palabra se olvida, pierde parte importante de la cultura.
Por último, puntualizó que si se olvida cómo se llama el árbol de tsalam y por cuestiones de deforestación deja de crecer en los montes, en unos cuantos años se pierde esa palabra en la cultura, en la lengua.
fuente:notimex
jueves, 20 de febrero de 2014
Escritora maya presentará libro en Bellas Artes
Foto:archivo sipse
La autora Sol Ceh Moo dará a conocer el próximo viernes la recopilación "Xtabita y otros cuentos", que aborda la vida cotidiana de numerosas mujeres mayas de Yucatán
Cinco historias que coinciden con la vida cotidiana de numerosas mujeres mayas de Yucatán, integran el libro "Xtabita y otros cuentos", que la escritora maya Sol Ceh Moo presentará el próximo viernes en el Palacio de Bellas Artes, en la capital del país.
Bajo el sello de la Maldonado Editores, la creadora formará parte de las invitadas por la Dirección General de Culturas Populares para conmemorar el Día Internacional de las Lengua Materna.
En su más reciente libro de cuentos el amor, el incesto, el odio y la indiferencia social se mezclan, dando vida a historias cotidianas.
Ceh Moo destacó que su presentación se concretó luego de participar en el primer Encuentro Literario "Raíces", en marzo de 2013, y que servirá de marco para el lanzamiento de la convocatoria del Premio Nezahualcóyotl de Literatura en Lenguas Mexicanas.
"Xtabita y otros cuentos" está conformado por cinco relatos inéditos sobre la vulnerabilidad de las niñas mayas, el maltrato que les da su propio pueblo, cómo sufren al ser obligadas a contraer matrimonio a temprana edad y sus deseos de tener hijos varones, incluso cómo es que se vuelven rivales de amores de sus madres.
Las tres primeras historias hablan de la mujer maya cuando es niña, joven y vieja, aunque son distintas existe un fino hilo conductor que necesariamente hace entender cómo el ser mujeres es sinónimo de rechazo social, pero a la vez muestra la valentía de enfrentar esas realidades.
En "Xtabita. La Niña", la creadora narra la historia de una niña con labio leporino, a quien le hacen sentir la más bella del universo, incluso con condición única para poder liberar a su pueblo de diversos peligros, lo que al final le es imposible y por ello ha de terminar su vida en forma trágica.
En "Evencia. La Joven", una mujer próxima a dar a luz siente temor porque no sea un hijo varón, ya que dada su propia experiencia, la mujer maya sufre. Pero ha de superar sus miedos, incluso cumplir parcialmente con su sueño: Trabajar en una tienda departamental.
Ceh Moo estableció que en ambos relatos existe un señalamiento de los abusos contra las niñas mayas, su sufrimiento al serles impuestas muchas veces el matrimonio a corta edad y cómo la primera menstruación o el crecimiento de los senos será suficiente para que sus padres les impidan volver a la escuela.
En "Cleofas. La anciana", la denuncia y el dramatismo sube de tono, pues el incesto se hace presente y la hija pasa a ser esposa o amante del padre o el suegro, rival de la madre o de la suegra.
En muchas ocasiones, la madre asumirá el rol de cuidadora del nieto que es abandonado, pero a la vez también asumirá con un resentimiento callado el papel de cuidadora del hijo de su esposo o lo que es lo mismo, del vástago del hijo de su rival de amores.
Los otros dos cuentos son festivos y en "Chaperón de Alcurnia", Ceh Moo narra cómo el diablo que queda al cuidado de la mujer del amigo, renuncia a esta misión, pues ella lograr tentar y engañar al propio lucifer.
Mientras que en "Judas y el Cheche", la historia se enfoca a las pericias de un hombre que desea morir bajo la horca, pero ningún árbol acepta que sus ramas sean utilizadas con tal fin, solo el Cheche acepta motivado por su propia vanidad, aunque ello le cueste ser considerado un árbol vanidoso, sombrío y maldito.
"Xtabita y otros cuentos" será presentado, también, en el marco de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán (Filey), el próximo 13 de marzo, en sustitución de "El Corazón también rompe otros corazones", cuya edición a cargo de la Secretaría Estatal de la Cultura y las Artes (Sedeculta) no fue concluida a tiempo.
Fuente: eluniversal
miércoles, 25 de diciembre de 2013
Exposición en el Palacio Nacional: Mayas, Revelación de un Tiempo sin Fin.
La exposición está dividida en nueve salas, que hacen alusión a los nueve niveles del inframundo Xibalbá Maya, y muestra un recorrido histórico desde el periodo Preclásico temprano o Formativo (año 2500 A.C) hasta la actualidad.
Se presenta en la Galería de Palacio Nacional de la capital mexicana hasta abril de 2014. Habrá maquetas de las zonas arqueológicas de Tikal, Palenque, Chichen Itzá y Copan, el Códice Madrid, dos cabezas del gobernante maya Pakal realizadas en estuco y un tablero que muestran a cinco personajes que realizan una ceremonia de auto sacrificio, son algunas de las 535 piezas de la exposición.
jueves, 28 de noviembre de 2013
domingo, 24 de noviembre de 2013
miércoles, 20 de noviembre de 2013
To’on, una exposición que muestra lo que significa la identidad del pueblo maya contemporáneo
Mayas contemporáneos integra 280 fotografías, textos en maya, inglés y español, audios en esta lengua indígena, además de objetos de la vida cotidiana, como aperos de labor, vasijas, bules, hamacas y huipiles bordados.
Los temas de cada “caja de leyendas” fueron consignados y también traducidos por el lingüista Fidencio Briseño Chel, investigador del Centro INAH Yucatán.
Adriaan Schalkwijk, coordinador de la exposición y diseñador del concepto museográfico, explicó que la decisión de construir los módulos para albergar la muestra fue con dos objetivos: el primero, respetar al máximo la arquitectura del Palacio Cantón y el segundo, para contar con espacios independientes (cabinas sensoriales) para que éstas puedan ser vistas como si se tratara de las páginas de un libro.
“La idea de To´on (Nosotros) es hacer una lectura de los mayas contemporáneos”, dijo Schalkwijk, pues los hablantes de la cultura maya en México residen primordialmente en tres estados (Yucatán, Quintana Roo y Campeche), así como en 120 municipios y 4,196 localidades.
“Con la ayuda del lingüista Briseño, encontramos la vitalidad de las narraciones orales mayas, que nos hablan de sus conceptos del tiempo y el mundo, los dioses y la vida cotidiana”, añadió Schalwijk.
“Fidencio Briseño nos contó la leyenda de la soga viviente (kuxa’an suum), que habla de cómo la cultura fue rota en varios pedazos por los conquistadores. Se trata de una cuerda que estaba guardada en una caja, debajo de una gran ceiba. Llegaron extranjeros y quisieron obtener el tesoro, pero al abrir la caja sólo vieron la soga y, como ya no la pudieron volver a meterla en la caja, la cortaron en varios pedazos y entonces ésta sangró”, explicó el diseñador del concepto.
El coordinador la exposición To’on, Mayas contemporáneos refirió que las cajas también representan los pedazos de la soga y en su interior resguardan la cosmovisión y cultura maya.
A lo largo del recorrido, se pretende que el visitante escuche el relato en lengua maya, lo lea en su propio idioma y relacione las fotografías y objetos que la ilustran, agregó el coordinador y diseñador de la exposición.
Las 280 fotografías que muestran a los mayas actuales son de Bob Schalkwijk, quien ha practicado la foto etnográfica en México por más de cinco décadas. También incluye trabajos de Pim Schalkwijk, de Alfredo Martínez y traducciones de Fidencio Briceño Chel, además de los acervos de la Fototeca Nacho López del Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CDI) y de la Fundación Mexicana para el Desarrollo Rural.
La exposición estará abierta hasta el 25 de enero del 2014, en el Museo Regional de Yucatán, Palacio Cantón, localizado en el Paseo Montejo 485, por calle 43, Mérida, Yucatán. Costo: 46 pesos. Horario: 8:00 a 17:00 horas, de martes a domingo, este último día la entrada es libre para público nacional y extranjeros residentes con identificación actualizada. Están exentos de pago menores de 13 años, estudiantes y profesores con credencial vigente, así como adultos mayores.
fuente: yucatannoticias / e-consulta
fotos: yucatannoticias
lunes, 17 de junio de 2013
IX Congreso Internacional de Mayistas “Los mayas en el contexto de las culturas americanas”
IX Congreso Internacional de Mayistas
“Los mayas en el contexto de las culturas americanas”
El Centro de Estudios Mayas
(IIFL, UNAM) goza de especial prestigio por la solidez de sus proyectos
de investigación y publicaciones, y muy especialmente por la
organización de un Congreso Internacional, que reúne cada tres años a
los académicos más destacados del mundo maya. En las tres últimas
décadas este espacio ha congregado a cientos de estudiosos de múltiples
disciplinas en diversas ciudades de México y Centroamérica, habiendo
adquirido gran reconocimiento en el medio académico. De esta manera,
generando conocimiento y difundiendo el obtenido por sus investigadores y
por aquellos otros con quienes comparten los mismos intereses, el CEM
contribuye desde sus propias trincheras a ahondar en el estudio de los
pueblos mayas de ayer y de hoy.
Como es ya tradición, el IX Congreso Internacional de Mayistas comprenderá las siguientes actividades:
a) Dos conferencias magistrales, una de inauguración y otra de clausura.
b) Una mesa redonda de temática regional, sobre Campeche.
c) Tres
mesas plenarias relativas al tema central, que será analizado y
discutido por reconocidos
especialistas, desde diversas disciplinas y
métodos de enfoque, tanto diacrónicos como sincrónicos.
d)
Simposios organizados por los investigadores cuyas propuestas hayan sido
seleccionados por el Comité Organizador y ponencias libres que serán
integradas por el Comité Organizador en mesas temáticas.
Centro de Estudios Mayas, IIFL, UNAM Campeche, Campeche, del 23 al 29 de junio de 2013
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